Todos hemos sido atravesados por la música de una u otra forma. Desde una canción en el pesero hasta una gran melodía en medio de un tórrido romance. Todos. Sin excepción. Y es que la música tiene un lugar privilegiado en nuestro quehacer cotidiano debido a que nos acompaña auditivamente en muchas de nuestras actividades.
Tal vez tú seas de esas personas que escucha lo que el radio le ofrece y de vez en cuando te aventuras a alguna tienda a comprar un disco; tal vez más bien no te consideras musical; también podrías ser de esas personas clavadas en los géneros musicales, que puede decodificarlos como si fueran los órdenes de la más recóndita rama de las orchidae amazónica; tal vez sólo disfrutas sin control la música y tratas de escuchar de todo un poco y que lo que escuchas te produzca esa satisfacción que sólo la música puede proporcionar. El punto es que independientemente de qué cantidad y con qué calidad escuches música, en algún momento te has topado con la música en vivo. La música en vivo es prácticamente algo muy distinto a la música de estudio.
La experiencia de trasladarse a algún lugar, a veces cercano y a veces lejano, es toda una odisea que se ve reflejada en la apreciación de un concierto. Los colores, tu estado de ánimo, el día de la semana, los amigos con los que vas, la proximidad al escenario, la gran multitud, el volumen del audio, la acústica del lugar y un muy largo etcétera son los que determinan tu impresión del concierto. Incluso aunque vayas a ver a tu banda favorita, una mala organización puede producir un mal sabor de boca en un concierto. Por otro lado, he oído que las bandas aprecian mucho al público mexicano y sí me parece que un grupo se escucha muy distinto si está tocando en su país o, incluso, si hablan otro idioma o si es la primera vez que vienen.
De la música no soy un experto, pero, como todo en este mundo achatado por los polos, siempre habrá alguien que sepa más y alguien que no sepa tanto. Todo es una gran noción de escala. Lo que petendo hacer con este blog es reseñar los conciertos a los que asista con la mayor dedicación que mi neurosis obsesiva me permita proporcionarles. De lo que les puedo adelantar, es que, a mi parecer, hay dos tipos de grupos: los que son fieles a su versión en estudio y los que gustan de variar sus versiones de estudio ofrecendo una música distinta en vivo. A mí me gusta disfrutar de ambos tipos de grupos y esa es la línea que es importante considerar para el contenido que aparezca en este blog. Espero, además, que los grupos que reseñe sean de su agrado o que, en el mejor de los casos, sea una sugerencia para que se aventuren en nueva música.
Les dejo un fuerte abrazo, espero disfruten estas líneas y enriquezcan el blog con sus comentarios, críticas, quejas, sugerencias e, incluso, correciones tanto literarias como fácticas.
Wakko



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